Frases de Mafalda que siempre te harán sonreir y reflexionar

Frases de Mafalda que siempre te harán sonreir y reflexionar

Las frases que Quino puso en boca de Mafalda, Felipe, Miguelito y otros de sus personajes nos ayudan a desarrollar un pensamiento más rico y variado

  • La vida es linda; lo malo es que muchos confunden linda con fácil
  • ¿Y Si en vez de planear tanto voláramos un poco más alto?
  • Comprensión y respeto; eso es lo importante para convivir con los demás. Y, sobre todo, ¿sabes qué? No creer que uno es mejor que nadie
  • No es que no haya bondad, lo que pasa es que está de incógnito
  • Comienza tu día con una sonrisa y verás lo divertido de ir por ahí desentonando con todo el mundo
  • En esta familia no hay jefes, somos una cooperativa
  • ¿Pensaron alguna vez que si no fuera por todos nadie sería nada?
  • Es curioso, uno cierra los ojos y el mundo desaparece
  • Yo diría que nos pusiéramos todos contentos sin preguntar por qué
  • ¿No sería hermoso el mundo si las bibliotecas fuesen más importantes que los bancos?
  • ¡Sonríe! Es gratis y alivia el dolor de cabeza
  • ¿No es increíble todo lo que puede tener dentro un lápiz?
  • Como siempre, apenas uno pone los pies en la tierra se acaba la diversión
  • Desde esta humilde silla hago un llamamiento a la paz mundial
  • Más que planeta, este es un inmenso conventillo espacial
  • ¡Paren el mundo que me quiero bajar!
  • Al fin de cuentas, la mejor edad de la vida es estar vivo
  • Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante
  • La vida no debería echarlo a uno de la niñez sin antes conseguirle un buen puesto en la juventud
  • Lo malo de la mujer es que en vez de jugar un papel ha jugado un trapo en la historia de la humanidad
  • Lo ideal sería tener el corazón en la cabeza y el cerebro en el pecho. Así pensaríamos con amor y amaríamos con sabiduría
  • El problema es que hay más gente interesada que gente interesante
  • Algunas personas no han entendido que la Tierra gira alrededor del Sol, no de ellas
  • En este mundo, cada quién tiene su pequeña o gran preocupación
  • El problema de las mentes cerradas es que siempre tienen la boca abierta
  • Educar es más difícil que enseñar, porque para enseñar usted precisa saber, pero para educar se precisa ser
  • Grandes son aquellos que a pesar de ser juzgados por quienes son, no cambian para complacer a nadie
  • Ya que amarnos los unos a los otros no resulta, ¿por qué no probamos a amarnos los otros a los unos?
  • Ni mi papá ni mi maestra dormirían tranquilos sabiendo que inculcan cosas que no funcionan
  • A fin de cuentas, la humanidad no es nada más que un sándwich de carne entre el cielo y la tierra
  • Yo no lloro, simplemente estoy lavando recuerdos
  • El único final feliz que conozco es el fin de semana
  • Cuesta juntar ánimos para bajar al mundo
  • Hoy he aprendido que la verdad desilusiona a la gente
  • A medio mundo le gustan los perros; y hasta el día de hoy nadie sabe qué quiere decir guau
  • Mi mamá me mima. Amo a mi mamá. ¡Mamá, o dejas de preparar sopa o yo dejo de escribir hipocresías!
  • Sería lindo despertar un día y encontrarse con que la vida de uno, depende de uno
  • Qué atrasado está el progreso
  • A mí me gustan las personas que dicen lo que piensan, pero sobre todo me gustan las personas que piensan lo que dicen
  • No soy perfecta, pero ¡soy feliz!
  • Ignorar es una forma de matar pero sin ensuciarte las manos
  • Cada vez va quedando menos que decir
  • Si no haces cosas estúpidas cuando eres joven no tienes nada de qué sonreír cuando estás viejo
  • Yo vine a esta vida a tratar de ser feliz ¡no a complacer a nadie!
  • Lo malo de la gran familia humana es que todos quieren ser el padre
  • ¡Resulta que si uno no se apura a cambiar el mundo, después es el mundo el que lo cambia a uno!
  • La cosa es tomar lo artificial con naturalidad
  • Esta no es de Mafalda, sino de su fiel amigo Felipe: “¿Por qué justo a mí tenía que tocarme ser yo?”
  • Esta, en cambio, es de Miguelito: ¡Pórtate bien! ¡Pórtate bien! ¡Uno no puede portarse siempre bien!
  • Siempre es tarde cuando la dicha es mala